Visión administrativa del Derecho Económico

Autor:Marco Antonio Guzmán Carrasco
Cargo del Autor:Doctoren Jurisprudencia por la Universidad Central del Ecuador
Páginas:57-73
 
VISIÓN ADMINISTRATIVA
DEL DERECHO ECONÓMICO
Marco Antonio Guzmán Carrasco
EL ENTORNO GENERAL: UN MUNDO
GLOBALIZADO Y UNIPOLAR
Comenzaré por hacer referencia al entorno en que ha de desenvolverse
lo que se ha llamado derecho económico.
Conforme se anota con frecuencia, nos hallamos en el umbral de los años
dos mil, del siglo veintiuno. Desde el punto de contemplación pragmático y
realista, intereses económicos y políticos centrados sustancialmente en una
sola gran potencia parecen, al momento, haberse impuesto en todo el mundo.
No es éste el bipolar o
el
multipolar de hace algunos años; se presenta
básicamente como un mundo unipolar, corno la aldea total de la que se hablara
a fines de los setenta.
La globalización, el actuar con miras a este mundo total que se ha
empequeñecido súbitamente, es la consigna del momento. Dentro de ella, la
concepción liberal, la visión del mercado, como orientador y médula de la vida
económica, se presenta como la idea dominante.
Desde este punto de vista parece cobrar fuerza la orientación de Hug
—seguida por Kaskel, Lehman, Kiraly, entre otros— que concebían al derecho
económico como el derecho de la empresa, que rige las relaciones entre ésta
y los bienes que maneja, el tráfico y los contratos mercantiles.
Es probable que, en este instante, ella prevalezca sobre otras corrientes
de la materia, que la miran como el conjunto de normas que rigen la economía
organizada, o como una rama del derecho administrativo, o como una
búsqueda permanente de equilibrio entre los intereses económicos particulares
y los públicos o generales.
Conforme a la visión de Vico, el pensamiento humano se desarrolla en
una suerte de espirales de tendencia ascendente, en las que, aunque se da un
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avance que, en definitiva, es positivo en el tiempo, parece tornarse, en
determinados instantes, a puntos o tramos más bajos.
Algo de esto parece ocurrir con la actual visión del Estado y,
específicamente, del derecho económico.
Muchos autores consideran que rebasar el umbral del siglo XXI significará
para la humanidad un paso tan importante como el que ésta afrontó en los
siglos XIII y XVIII, al iniciarse las llamadas Edad Moderna y Edad
Contemporánea. Estiman que, realmente, los años que vivimos serán el inicio
de una nueva edad histórica.
Este un momento en el que la presión de dos fuentes importantes de poder
—en cierto modo vinculadas entre sí: las grandes transnacionales, por un lado,
y varios medios de comunicación muy significativos, por otro lado—, han
impulsado la idea de que ha llegado para el mundo, casi inexorablemente, una
etapa neoliberal.
La gran prensa, las entidades transnacionales han procurado poner
mucho énfasis en este enunciado y estiman que la humanidad ha encontrado
al fin su derrotero, y parten de una serie de supuestos que han vuelto a ponerse
de moda.
ECONOMÍA Y MERCADO
Entre ellos estaría el planteamiento de que lo que ocurre en la economía
es una acumulación de intereses y apetencias de los individuos; que la suma
de anhelos de éstos, en orden a obtener su propio beneficio, produce el
progreso general; que una sociedad, de acuerdo con los deseos de los
individuos que la forman, crea una demanda y una oferta; que la suma de esas
oferta y demanda configura el mercado que, en definitiva, constituye la fuerza
medular del manejo económico.
A partir de esta premisa y consideradas las circunstancias de una
repotenciada capacidad del individuo (que se ha acrecentado por los últimos
adelantos tecnológicos), el rol del Estado —según esa posición—debería tender
a restringirse. En conformidad con esta concepción, el Estado resultaría mejor
cuanto más modesto; el Estado más adecuado sería un Estado mínimo. Habría
que dejar a la libre competencia y a los agentes económicos que fluyan
libremente, que ejerciten sus capacidades creadoras y, con ello, la economía
marcharía en forma positiva.

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