Solución alternativa de conflictos en la administración de justicia ecuatoriana

AutorJaime Velasco
Cargo del AutorDoctor en Jurisprudencia. Presidente Subrogante de la Corte Suprema de Justicia. Profesor en la Universidad Central del Ecuador
Páginas27-41
SOLUCIÓN ALTERNATIVA DE CONFLICTOS
EN LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA
ECUATORIANA
Jaime Velasco
El tema relacionado con la «solución alternativa de conflictos en la
administración de justicia ecuatoriana» permite abordar una visión panorámica,
algo así como la macrovisión de la administración de justicia, cuyo encargo ha
sido confiado a los jueces y magistrados en las diversas áreas de su jurisdicción
y competencia.
El derecho que objetivamente se manifiesta en la ley, vive en el pen-
samiento y en las palabras con que el juzgador elabora su sentencia. Allí
expresa su potencia interior llamada a perpetuarse en el tiempo yen el espacio,
en virtud de aquella institución inconmovible de la cosa juzgada, que al tenerse
conforme a la verdad, asegura y afianza la paz de las naciones.
El jurista de hoy tiene una profunda responsabilidad social, pues contribuye
a la solución de la problemática y de la injusticia que agobia a la mayor parte
de los pueblos.
Cuan largo sería referirse al juez y cuantas las reflexiones que se derivan
de su posición espiritual cognocitiva y volitiva para traer luz al cuadro de los
intereses irreconciliables. Dos son las categorías de virtud imperativas en el
desempeño de su noble labor: erudición y probidad.
La primera demanda compenetración de la ley, la cual en ocasiones no
es clara, a veces induce a confusiones y en otras no existe siquiera para
aplicarla
a
un requerimiento concreto de justicia. En cualquiera de estos
supuestos debe actuar el juez; y, surge familiarmente el texto del artículo 18
de/ Código Civil: «Los jueces no pueden suspenderni denegar la administración
de Justicia por oscuridad o falta de Ley» arbitrio extremo de la soberanía para
salvar al justiciable de la hecatombe de la indefensión, que sin embargo exige
del juzgador dominio y talento, saturado de equilibrio.
La segunda, la probidad que se hermana con la sabiduría, honradez e
integridad, reclama imparcialidad, por la cual el litigio le resulta indiferente a

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