Epílogo

AutorLuis Moreno Guerra
Cargo del AutorDoctor en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Gran Colombia de Bogotá
Páginas122-122
EPÍLOGO
La ambición de territorios ajenos ha sido una constante de gobernan-
tes y se manifiesta omnipresente a lo largo de la vida de los Estados; por lo
visto, no desaparecerá sino con ellos, como el Sida
y
sus contaminados en
nuestros tiempos o como lo fue la lepra en el pasado.
Ningún Estado ha escapado a la pandemia territorialista; pero, tan so-
lo los imperios han logrado suculentas tajadas ajenas.
La tara expansionista de unos y la frustración lloriqueante de los dis-
minuidos, en forma real o imaginada, completan el cuadro desmañado don-
de priman las vanidades efímeras y se niega espacio a los sueños de trasla-
dar, al menos en parte, la paz tranquila de la que habló el poeta..
La Geocracia será la restauradora futura de los efectos perniciosos de
la arbitraria repartición internacional de territorios y será la solidaridad el
nuevo mandamiento universal que permita la devolución de la dignidad a
Ios pobres de la bienaventuranza.
El Derecho Territorial fue construido a jalones, bajo los intereses bien
definidos de los cambiantes imperios; su magro balance apunta a que fue-
ron mayores los dolores infligidos a los pueblos que los aportes al ideal
inalcanzable del viejo
y
nunca cumplido aforismo romano:
Honeste vive-
re; nemine non ledere; suum quique retribuere.15
15. Vivir honestamente, no hacer daño a otros
y
dar a cada cual lo que fe pertenece (traducción
del latín).

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